TRAYECTORIA

 

La Asociación Autismo Araba es una entidad privada sin ánimo de lucro que desde su fundación en el año 1982, viene siendo el referente en Álava por su labor en defensa de las personas con trastornos del espectro autista (TEA).
La Misión de la Asociación es la de mejorar la calidad de vida de las personas con TEA y la de sus familias, garantizando una atención personalizada, integral y de calidad a lo largo de todo su ciclo vital.
El organigrama de la Asociación permite que los padres y madres de los usuario/as atendidos/as sean los gestores principales y partícipes del devenir de la entidad.
En la actualidad Autismo Araba se rige por la Ley 3/1998 de 12 de febrero, de Asociaciones, aprobada por el Parlamento Vasco, por sus estatutos, por los acuerdos válidamente adoptados por sus órganos de gobierno, siempre que no sean contrarios a dicha Ley o a sus Estatutos y por las disposiciones reglamentarias que apruebe el Gobierno Vasco.
Desde Julio del año 1994, la Asociación Alavesa de Autismo es miembro de la Federación Española de Asociaciones de Padres de Autistas (FESPAU).
Autismo Araba, a través de su Directora y Psicóloga pertenece a AETAPI (Asociación Española de Profesionales del Autismo), organización estatal sin ánimo de lucro que agrupa a más de 150 profesionales del campo educativo y de la salud de todos los países y comunidades del estado español con el objetivo de trabajar para favorecer la calidad de vida de las personas con autismo.
Para poder desarrollar y ofrecer los servicios y programas encaminados a la consecución de los objetivos generales, Autismo Araba cuenta con una serie de recursos humanos (Asamblea General de Socios, Junta Directiva, personal contratado y colaborador) y unos recursos económicos o fuentes de financiación (subvenciones y convenios de distintas administraciones y aportaciones de las familias).
En definitiva, en la actualidad la Asociación Alavesa de Autismo se ha convertido en un referente importante para este territorio histórico y cuenta con un respaldo social que además de legitimar su labor, le da la suficiente fuerza para seguir trabajando a favor de la calidad de vida de las personas con trastornos del espectro autista y de sus familias.